Formación en Sanación Energética 2018



 

 

Un programa de dos años de duración que acompañando los distintos viajes de vida, abre una nueva dimensión: la de la sanación como un estado de conciencia permanente.

Novedades para que todos puedan venir

 

Turno Noche 2018
La escuela abre esta modalidad, a fin de que puedan acceder a la Formación muchas personas que no tienen otra disponibilidad de horarios. El grupo que ingrese cursará los dos años en el mismo día y horario: Jueves de 19 a 22 hs.

 

La Formación ofrece

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. Entrenamiento en un modelo terapéutico, montado en un proceso de sanación personal.
. Un aprendizaje que honra lo cognitivo y va más allá, alcanzando una integración más amplia.
. Una apertura corporal para sostener, metabolizar e irradiar tasas vibratorias de mayor frecuencia y volumen.

 

A quienes esta dirigida esta formación

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. Algunas personas eligen esta formación para desarrollar una práctica profesional, acorde al despertar de una nueva conciencia.

. Otros llegan buscando integrarla a prácticas ya existentes, basada en modelos terapéuticos, que en algún momento sienten insuficientes.

. También concurren personas que se encuentran en áreas de actividad completamente distintas, que en principio no parecieran tener ninguna relación con la sanación.



Lo que todos traen en común es la decisión de emprender un viaje de sanación personal, que inexorablemente habrán de irradiar al medio.

La Técnica
Durante el Programa de dos años de duración, el trabajo va construyendo un cuerpo y un campo energético que permitirá al alumno incorporar un conjunto orgánico de técnicas.


Los protocolos técnicos encriptan un lenguaje dirigido a zonas más profundas y esenciales. Ese lenguaje llama al contacto con una vibración, inmanente en todo Ser, que tiene el poder de disolver constructos que obturan Vida. Un despertar que opera sanación.


Esta forma de trabajo es extremadamente cuidadosa con el paciente y con el sanador.
Se privilegia la evolución orgánica a cada paso, generando una consistencia tal que la práctica se convierte en una herramienta de sanación permanente para el mismo sanador.
La exploración en esta forma de contacto con otros seres no se circunscribe solo a lo profesional, también propicia un cambio profundo en la forma de vincularse.

Un proceso personal en el tejido grupal
Un proceso como el que proponemos no podría hacerse en forma individual. El campo grupal va construyendo tanto un recipiente de contención, como una dínamo que motoriza y amplía el horizonte del viaje de la conciencia. Es el campo grupal el que opera verdaderos milagros evolutivos.


Monitoreo
Un cuerpo de tutores docentes acompañan los dos años del Programa, atentos al proceso de cada alumno, en línea con propiciar su florecimiento y el pleno despliegue del tejido grupal.

 


Para conocer más sobre la formación a continuación encontrarán detallada la metodología, el propósito de la formación, el contenido y secuencia del viaje.

 



Metodología de trabajo / exploración

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Esta disciplina no podría ser recibida en forma puramente cognitiva. Porque sólo pasando la experiencia por el cuerpo y por el campo energético, podrá irradiarse la sanación.

Por eso, más allá de las técnicas que se imparten, el mayor énfasis está puesto en desarrollar campos energéticos que puedan sostener procesos de integración creciente.

 

En cada clase, el trabajo se inicia en lo vivencial. Cuando esa información está “cargada” en los cuerpos, se organiza la habilidad incorporada en la experiencia, sobre una estructura técnica. Así se arriba orgánicamente a una conceptualización teórica.

 


Propósito de la formación

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La herramienta básica del sanador es su propio campo energético.

La propuesta es empezar por uno mismo, dando recursos concretos para que los participantes se encuentren con todo su capital energético.

Por eso en la primera fase de la formación, el trabajo está dirigido al conocimiento del propio campo energético y al contacto con las áreas que requieren sanación.

El trabajo corporal es uno de los pilares de la formación, porque es un lenguaje muy funcional para incorporar esta índole de información. Introduciéndolos, de una forma cuidadosa, en un arte que es mucho más natural de lo que se puede suponer.

Pareciera que los humanos necesitamos un proceso consciente para recordar quiénes esencialmente somos, así como ciertas capacidades normales que no se desarrollan por lo general.

Las propuestas corporales contemplan la necesidad de construir cuerpos que puedan recibir, tolerar y metabolizar vibración en frecuencias más altas. Cuerpos resonantes, fluidos, despojados de emociones tóxicas, tanto como sea posible, porque esto clarifica el circuito de registro y decodificación de la información.


Contenidos y secuencia del “viaje”

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Durante el período al que llamamos Ciclo Introductorio, se presentarán las bases del método y se trabajará intensivamente sobre el propio campo, con técnicas de meditación en movimiento y el uso del sonido para expandir campos, creando una “sustancia vibracional resonante”.

En este nivel se apunta a expandir la conciencia y por tanto el registro consciente, desarrollando la capacidad de calzar en un orden mayor nuestros patrones energéticos.

…La técnica como vía para que el alma del sanador se exprese, toque, ilumine, sane, ame…


En la siguiente fase, a la que llamamos “Primer Nivel” habrá mucha más técnica y comenzarán las prácticas de sanación. Se introducirá la técnica de la Quelación, creada por Rosalyn Bruyere y desarrollada por Barbara Brennan.

En su punto básico esta técnica limpia, carga y armoniza el campo energético mediante la remoción de residuos aurales aportando orden y armonía a todo el sistema. Y más allá de esto, se constituirá en vehículo de una comunicación mucho más amplia entre distintos niveles de conciencia, tanto del paciente como del sanador. Abriendo un contacto multidimensional.

A bordo de este “navegador” de cuerpos / campos, iremos desarrollando una elevada percepción sensorial, sutilizando el registro de los distintos niveles del campo energético humano. Encontrando naturalmente la forma de trabajar en cada uno de ellos, explorando el tipo de disrupciones propio de cada nivel o cuerpo sutil y la forma específica de inducirlo a un nuevo orden.

El campo energético crece con el sanador y en esa medida su trabajo cobra consistencia, descubriendo que es humanamente posible para todos.

En esta etapa se trabajan tres niveles del campo energético, los más próximos al cuerpo físico, en la escala de lo más denso a lo más sutil. Preparando nuestro ingreso a lo que, para este modelo, es el cuarto nivel o el plano Astral.

El plano Astral moldea la experiencia del alma encarnada... (Alice Bailey)


La siguiente fase a la que llamamos Nivel Intermedio, introduce en un nuevo mundo que habita el mundo ordinario y comenzamos a operar en “Sanación Astral”.

El propósito en esta etapa, es colaborar en la sanación del nivel astral individual y a través de él en la sanación del astral colectivo.

Que no sea este un acto de poder del yo, sino un acto alineado con la voluntad del alma.
Guiados por su amor, iluminados por su sabiduría.


Este es el nivel que requiere mayor sanación, donde se fijan las experiencias traumáticas, tanto a nivel individual como colectivo.

En rigor, reside aquí el fundamento energético del trauma y por eso aquí encontramos uno de los diferenciales más importantes entre este modelo y cualquier técnica terapéutica de abordaje a contenidos traumáticos.

El otro diferencial de esta modalidad es la “ecología energética” en la que operan sus sanaciones. En este nivel trabajaremos también los tejidos vinculares. Integrando hacia fines del primer año la técnica de “Sanación de Cordones Vinculares”.

El criterio general será no cortar jamás un cordón bioplasmático (energético), sino sanarlo, desarrollando el fundamento de esta lógica.

A este nivel lo llamamos también: “Hospital Astral”, porque entendemos que los alumnos están sanando sus propios contenidos a medida que se forman y se entrenan, para llevar sanación al medio.

A esta altura el grupo opera también como un recipiente de contención, para el proceso de sanación de cada integrante. Y si bien el objetivo directriz es la formación, es ineludible y saludable que sean registrados y atendidos los aspectos que en cada uno requieren sanación.


Florecimiento

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Llamamos florecimiento, al momento del proceso en que, a través del contacto con cualidades esenciales, las personas comienzan a vibrar en otra frecuencia.

No es cuantitativo (un poco más de algo), hay un proceso alquímico, asistimos a una mutación. Y más que verlo como un momento puntual, se instala un continuo de evolución creciente.

En lo que llamamos Nivel Avanzado, junto a un cuerpo de técnicas que suponen un desarrollo importante del campo energético, una alineación más consistente y un calzado en patrones de un orden que va más allá de la linealidad del yo, los alumnos van “tocando” la verdadera naturaleza de la sanación.

Comprenden que cualquiera sea la técnica, podría no pasar de ser una manualidad si no es avalada por el campo, la alineación y el calzado del sanador. Porque en eso reside el poder de una sanación.

Porque sanar es inspirar al alma a estar cada vez más encarnada, porque lo que sana es estar “almado”.

El aspecto más importante del trabajo en esta etapa, es el florecimiento y la integración de las distintas dimensiones en cada Ser.

De esta forma el sanador aprenderá a confiar también en el florecimiento del otro. Comprenderá que las sanaciones operadas en Magia Blanca, proceden siempre “de adentro hacia afuera” y por resonancia armónica. Que el trabajo no lo hace él, sino el vínculo. Un vínculo de almas que irá revelando y haciendo sostenible una nueva visión, con más dimensiones.

Descubriendo estados de mayor sensibilidad, que si bien ya existían en forma potencial, no habían sido actualizados.

Manifestar la magia del alma, irradiar la sanación.


Hacia el final del viaje que implica esta formación, los sanadores no sólo comprenden sino que viven la certeza de que la sanación no es algo a ser hecho.

Más allá de lo que hagan, la sanación es una irradiación del alma
Pueden “tocar” hasta qué punto alinear las manos al alma, constituye una iniciación. Una iniciación que implica entregar sus manos a una inteligencia más grande, más sabia, más amorosa. Y comprenden también que nadie puede iniciar sus manos si no lo hace su corazón.

Un corazón que busca abrirse camino a través de las manos, porque sólo en vínculo el corazón alcanza su despliegue.


Cuando una nueva visión llega a nuestra vida es porque, esa capacidad amorosa, esa sensibilidad y esa nueva inteligencia implicada en la visión, está lista para florecer.

 

Nora Rousseaux y Equipo de Tutores Docentes